La muñeca de primeros auxilios que tiene el rostro de una mujer ahogada

Para finales del siglo XlX fue encontrado el cuerpo sin vida de una joven que flotaba en el río Serna en su paso por París, el cuerpo no presentaba signos de violencia y al contrario su rostro mostraba mucha paz y una sonrisa satisfactoria, como si de un suicidio se tratara.
Fue llevada a la morgue de la ciudad para esperar a que alguien reclamara su cuerpo, pero no fue así, al pasar del tiempo nadie la conocía, y el misterio de su imagen se pasaba de boca en boca esperando dar con su familia; pero no fue así, a pesar de que estaba abandonada eso no la sentenció al olvido si no que el recuerdo incierto de esta niña el desconocido rostro antes de su muerte fue el margen perfecto para operar la maquinaria de la época hasta que se convirtió en una idea de ensueño que podría salvar vidas de millones de personas.
En la actualidad se le conoce como Anne y es esa muñeca de primeros auxilios que haz visto en algún simulacro y lo lleva siendo desde la década de los cincuenta
Pero antes de eso fue muchas cosas más: trasciende el arte la literatura los ideales femeninos y los sueños de innumerables hombres o todo esto supera al de ella: su rostro finalmente se revela. Colgado en la pared de los estudios de artistas y escritores de toda Europa . . Rilke Man Ray Naokov o Camus han convertido su cadáver en una extensión de la musa. Más tarde la gente le dio el sobrenombre de «la Mona Lisa ahogada «.
Según la historia popular, antes de que sus restos fueran colocados en una tumba sin hogar sin nombre, se hizo una máscara mortuoria con sus rasgos. Algunos pretenden averiguar su identidad, pero hay otra versión de que fueron los esfuerzos de un asistente de la morgue que se obsesionó con el rostro de la niña y exigió que se la llevaran. Lo cierto, asegura el periodista, es que «no es cierto que se suelen hacer máscaras mortuorias para todos los fallecidos».

En los años 50, un fabricante de juguetes noruego llamado Asmund Laerdal creó un maniqui de una persona para aprender a realizar primeros auxilios. Como indica Grange, «hizo deliberadamente a la muñeca como una mujer, pensando que los hombres machos no querrían practicar el boca a boca con un maniquí de su propio género». Laerdal eligió el rostro que había visto de pequeño sobre la chimenea de sus abuelos. Era el de la chica que medio siglo atrás apareció en el río. Así, el mito de la musa del arte que creaban los hombres también llegó a la medicina, aunque tampoco esto era nada nuevo

 

Ana Almonasi

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